Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca generar conciencia sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. En este contexto, la alimentación representa uno de los pilares para proteger la salud cardiovascular y reducir factores de riesgo.
Una dieta cardioprotectora debe priorizar alimentos naturales y variados, como frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y semillas, además de aceites vegetales saludables como el aceite de oliva. Estos alimentos aportan fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y grasas beneficiosas que contribuyen al adecuado funcionamiento del organismo.
Reducir ciertos componentes también protege al corazón
Así como es importante elegir alimentos nutritivos, también se recomienda moderar el consumo de sodio, grasas saturadas y trans, azúcares añadidos y productos ultraprocesados. El exceso de sodio cobra especial relevancia en personas con hipertensión, mientras que mantener porciones adecuadas ayuda a evitar un consumo excesivo de energía.
Cuidar el corazón comienza con las decisiones que tomamos todos los días. No se trata de seguir dietas milagrosas, sino de mantener un patrón de alimentación equilibrado y sostenible, señalan especialistas en nutrición.
Nutrición y medicina: una combinación para la prevención
La prevención cardiovascular no depende de un alim alimento específico ni de una dieta “milagrosa”. Una alimentación equilibrada debe acompañarse de actividad física regular, descanso adecuado, evitar el consumo de tabaco y mantener controles periódicos de presión arterial, glucosa y colesterol.
En personas que ya presentan hipertensión, colesterol elevado u otros factores de riesgo, los cambios en la alimentación pueden complementar el tratamiento médico, pero no sustituyen los medicamentos prescritos cuando estos son necesarios.
Cuidar la salud cardiovascular es una tarea cotidiana. Adoptar mejores hábitos de alimentación y mantener un estilo de vida saludable puede contribuir a proteger el corazón y favorecer una mejor calidad de vida.






