La ética es una virtud individual que conduce a las personas a actuar con responsabilidad en base a ciertos valores como la honestidad y el compromiso, a ser buenos ciudadanos y evitar acciones nocivas en contra de quienes están a nuestro alrededor para obtener algún beneficio en particular.

En el caso de las empresas en particular, la ética está compuesta por las normas, los principios y los valores que se encuentran vinculados a la cultura de la empresa. Estos elementos se deben transmitir a todos sus trabajadores y tienen como objetivo común, llegar a resultados de calidad para el negocio.

Para los trabajadores, la ética de su empresa se ve reflejada en el estado de ánimo que las personas muestren, de lo que sucede internamente, de la situación económica y lo que ocurre en el mundo. Otra situación que se puede observar entre los empleados es que muchos de ellos acostumbran llevar sus problemas a la oficina, sin embargo, quienes son profesionalmente responsables, realizan su trabajo de manera eficiente, pese a las circunstancias.

Cumplir con las normas éticas establecidas conlleva una serie de  beneficios internos y externos para las organizaciones, entre los que se pueden mencionar:

  • Previene situaciones de riesgo, ya que los conflictos se tratan de solucionar en la propia empresa, antes de pasar a regularse por las leyes.
  • Genera mayor confianza y credibilidad entre los colaboradores, accionistas y clientes.
  • El código ético otorga uniformidad a la actuación de la empresa. Tanto su personal como sus colaboradores han de respetar los mismos principios.

Fuente: Gestion.org